
Este miércoles, cumpliremos un mes con la Escuela tomada; personalmente, estoy sorprendida con lo poco que se ha podido avanzar en temas de corto plazo, sin embargo, sigo creyendo en que después de esto, la Escuela de Derecho de la Chile, va a salir fortalecida (y es raro que una desencantada tenga una pizca de ilusión). Porque era necesario levantar la alfombra y ver el polvo que se había barrido año tras año y escondido abajo de ella y porque creo, que salvo la gente que está a la cabeza, hay voluntad para que la escuela siga siendo LA escuela de Derecho en Chile.
Al principio, hace tres y tantas semanas atrás, me aproblemaba el tema de como era necesario romper con la institucionalidad para poder levantar la alfombra; produce que los cambios se agilicen, decía un profesor hace un tiempo. Pero que va, los ánimos estaban para cerrar la escuela y había que aprovecharlos; después de la reelección de Nahum, creo que muy poca gente siguió creyendo en el proyecto de escuela (existía?) que él seguía planteando.
Lo lindo de la toma, es que es una toma ñoña; con objetivos tremendamente claros y por ello, creo, completamente legitimada "desde las bases", aunque claro, no ha faltado el que pecó de ingenuo diciendo que la votación del petitorio era por el petitorio y no por la toma. Todos sabíamos, desde el segundo mes de clases en primero, que la Escuela no era aquello que nos tincaba que era desde fuera... ahora, en quinto, uno mira atrás y claro que comparte la crítica de que en primero, uno era mejor alumno que en quinto. Es increíble como la escuela se farrea las ganas y claro, se termina concluyendo que, como en todo lo público (hablo también desde la experiencia en un liceo "fiscal") para llegar al punto al que se pretende llegar, es necesario rasjuñar con las propias uñas, no hay paternalismo alguno, pero si es tremendamente criticable, por la irresponsabilidad que envuelve, que de la escuela salga gente que estudió los cinco o seis años de carrera, por la caletera, siempre con el profesor fácil, el mediocre, el que entró por la ventana y bueno, a mis amigos no les recomendaría tomar a un abogado de ese tipo.
La toma, que muy probablemente se acabe esta semana, a parte del descanso descarado que ha proporcionado, me llena (y creo que a varios) de esperanza, a los que queremos a la Escuela, a los que creemos en que seguirá siendo la mejor de Chile. Que se van a acabar los departamentos mediocres, que la calidad de los profesores que a uno le toque no va a depender de la suerte de la generación en que entramos; que cuando uno se defina en sus gustos leguleyos, no se va arrepentir pensando en que "libre competencia" lo enseñan mejor en la católica; en la Escuela no va seguir siendo grande solo por la buena voluntad de quienes quieren que siga siendo grande.
(Y bueno, por la esperanza... bienvenidas sean las clases en enero!).